Fin de la cobertura
Culminamos aquí la cobertura de la comparecencia ante el juez del expresidente de Venezuela Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en un tribunal de Nueva York.
Puedes seguir esta y otras noticias en bbcmundo.com.
El expresidente de Venezuela y su esposa, Cilia Flores, comparecieron este jueves en la segunda audiencia ante un tribunal federal de EE.UU. en el proceso abierto contra ellos por delitos de "conspiración narcoterrorista" y otros relacionados al narcotráfico. Desde su detención, el 3 de enero, están recluidos en Nueva York.
Culminamos aquí la cobertura de la comparecencia ante el juez del expresidente de Venezuela Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en un tribunal de Nueva York.
Puedes seguir esta y otras noticias en bbcmundo.com.
Por Pascal Fletcher, especialista en América Latina, BBC Monitoring
Una de las reacciones más visibles en América Latina, más allá de la conmoción inicial, fue la pregunta: "¿Quién será el próximo?".
Líderes regionales y analistas de medios no ocultaron su alarma ante lo que denominaron el "peligroso precedente" creado por la operación estadounidense en Venezuela.
Algunos advirtieron que otras naciones podrían sufrir el mismo trato por parte de Trump: Cuba, Colombia o incluso México.
En una región del mundo donde las intervenciones militares estadounidenses en el pasado a menudo provocaron indignación y denuncias de "imperialismo" en Latinoamérica, varios líderes y gobiernos reaccionaron con la previsible indignación.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, estrecho aliado de Maduro y cuyo gobierno comunista en La Habana enfrenta actualmente una creciente presión estadounidense -incluyendo un bloqueo a los suministros de petróleo extranjeros a la isla-, condenó el "criminal ataque estadounidense contra Venezuela".
El presidente colombiano, Gustavo Petro, exigió que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas abordara la "agresión" contra Venezuela, y los gobiernos de México y Brasil condenaron lo que calificaron de acciones estadounidenses "inaceptables".
En los medios latinoamericanos, la fuerte desaprobación de los ataques de Trump contra Maduro se vio contrarrestada por cierto rechazo hacia el depuesto líder autoritario venezolano, a quien muchos grandes medios de comunicación calificaron abiertamente de "dictador".

Fuente de la imagen, EPA/Shutterstock
Por Vanessa Buschschlüter, editora de América Latina de BBC News
La presidenta encaragda de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha insistido en que las decisiones que ha tomado desde que reemplazó a Maduro son suyas.
Sin embargo, muchas de ellas contrastan marcadamente con lo que el gobierno de Maduro —del cual ella formó parte— afirmó antes de su caída.
Por ejemplo, la decisión de abrir el sector gasífero y petrolero venezolano a la inversión extranjera.
Apenas un par de semanas antes de que Maduro fuera capturado por las fuerzas especiales estadounidenses, el enérgico ministro del Interior venezolano —quien aún permanece en su cargo— les aseguró a los trabajadores petroleros que Estados Unidos no se llevaría "ni una sola gota de petróleo".
En su discurso sobre el estado de la nación el mes pasado, Trump afirmó que Estados Unidos había "recibido más de 80 millones de barriles de petróleo de Venezuela".
Funcionarios estadounidenses han elogiado a Rodríguez por su cooperación con el gobierno de Trump, y la líder interina se mostró muy amable al recibir al secretario de Energía de EE.UU. y a otros funcionarios.
Miembros de la oposición venezolana, sin embargo, señalan que aún no se ha hablado de la celebración de elecciones.
También temen que el gobierno de Rodríguez se vuelva más represivo si el gobierno de Trump centra su atención en otros países, como Irán o Cuba.
La líder opositora María Corina Machado aún no ha regresado al país tras recibir el premio Nobel de la Paz en Oslo, y muchas instituciones, como el consejo electoral y el poder judicial, permanecen bajo el control de los leales a Maduro.
Por Bernd Debusmann Jr, corresponsal de la BBC en la Casa Blanca
La política de Donald Trump hacia Venezuela ha ido cambiando con el tiempo, pero, por ahora, parece haberse estabilizado.
Durante meses el año pasado, su gobierno adoptó una postura agresiva hacia Nicolás Maduro, a quien se acusa de narcotráfico.
Lanzaron bombas a barcos sospechosos de transportar drogas cerca de aguas venezolanas y la Casa Blanca sopesó públicamente la posibilidad de una intervención armada para derrocar al gobierno de Maduro.
Todo eso cambió el 3 de enero, cuando las fuerzas especiales estadounidenses irrumpieron en Caracas, lo capturaron a él y a su esposa, CIlia Flores, y se los llevaron para que fueran juzgados en Estados Unidos.
Desde entonces, Trump ha estado satisfecho con dejar a la exvicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, que dirija el país sudamericano.
Para Trump, esto ha resultado beneficioso, ya que el actual gobierno venezolano le otorga a EE.UU. un control directo y considerable sobre los activos energéticos venezolanos y un marco de ventas de petróleo controlado por EE.UU., como parte de un objetivo más amplio de estabilidad energética estadounidense.

Fuente de la imagen, EPA/Shutterstock
Estos son los bocetos dibujados por una artista en la sala del tribunal de Nueva York durante la audiencia de este jueves.
Nicolás Maduro y Cilia Flores usaron sus uniformes de prisión y escucharon la audiencia a través de un intérprete con unos audífonos.
Estuvieron acompañados por los abogados Barry Pollack y Mark Donnelly.
Ni la prensa ni otros en el público tienen permitido tomar fotografías o videos al interior de la sala.

Fuente de la imagen, Reuters

Fuente de la imagen, Reuters

Fuente de la imagen, Reuters
Por Grace Eliza Goodwin, reportando desde el tribunal en Nueva York
La audiencia concluye sin que se haya fijado aún una fecha para la siguiente.
Esta es la situación actual.
Tras concluir la audiencia judicial, Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron trasladados de nuevo al Centro Metropolitano de Detención (MDC) de Brooklyn, Nueva York.
Una gran caravana de patrullas y vehículos fue parte del contingente de seguridad para el traslado del expresidente de Venezuela.

Fuente de la imagen, Reuters

Fuente de la imagen, Reuters

Fuente de la imagen, Reuters

Fuente de la imagen, EPA
Por Madeline Halpert, reportando desde el tribunal de Nueva York
Aunque la audiencia contó hoy con una concurrencia similar a la primera, el público y los periodistas permanecieron en silencio mientras intentaban seguir los complejos argumentos jurídicos que dejaron perplejo incluso al juez.
"¿Cuál es la solución?", preguntó varias veces el juez Alvin Hellerstein, de 92 años, tanto a la defensa como a la Fiscalía, cuestionando cómo debía abordar la moción de los abogados de Nicolás Maduro y Cilia Flores para desestimar el caso debido a una asistencia legal inadecuada.
Al final, el juez pareció ponerse del lado de los abogados de Maduro en cuanto a que deberían tener acceso a fondos del gobierno venezolano para pagar a sus abogados, ya que el caso va "más allá de lo normal" y requiere muchos recursos.
Esto pareció complacer a Maduro, quien, al salir de la sala, sonrió y estrechó la mano de todos sus abogados antes de que lo escoltaran junto con su esposa por una puerta trasera.

Fuente de la imagen, AFP vía Getty Images
En Caracas, y mientras la audiencia estaba teniendo lugar en Nueva York, Nicolás Maduro Guerra, hijo del expresidente venezolano, encabezó un pequeño acto en apoyo a su padre.
Los asistentes portaban banderas de Venezuela y carteles con un dibujo de Nicolás Maduro y Cilia Flores, y el hashtag "Los queremos de vuelta" y su versión en inglés, "Bring them back".
Más temprano, Maduro Guerra había escrito en la red social X que "van a volver".

Fuente de la imagen, AFP vía Getty Images

Fuente de la imagen, AFP vía Getty Images
Por Madeline Halpert, reportando desde el tribunal de Nueva York
El ambiente en la sala del tribunal en la segunda audiencia de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, fue radicalmente diferente al de la primera comparecencia en enero.
Durante los 90 minutos que duró la audiencia, ambos acusados permanecieron sentados en silencio, vestidos con sus uniformes de prisión de color verde caqui, escuchando atentamente las traducciones a través de sus audífonos mientras sus abogados defendían que se les permitiera utilizar fondos del gobierno venezolano para su defensa.
A diferencia de su primera comparecencia de enero, cuando Maduro pronunció un discurso de varios minutos en el que proclamaba su inocencia, esta tarde no dijo ni una palabra en la sala, y tampoco lo hizo nadie del público.
La vez anterior, el final de la audiencia se vio interrumpido cuando un miembro del público lanzó gritos contra Maduro desde el fondo de la sala.
La audiencia en el tribunal federal de Nueva York ha concluido.
Gran parte de la sesión de este jueves se centró en cómo las sanciones estadounidenses a Venezuela están afectando la defensa de Nicolás Maduro y Cilia Flores.
Se trata de un argumento que los fiscales federales han rechazado.
El juez Alvin Hellerstein dijo que rechazaría la petición de la defensa de que el caso sea desestimado.
El juez Alvin Hellerstein afirma que rechazará la solicitud de la defensa de desestimar el caso, la cual está basada en que las sanciones estadounidenses a Venezuela impiden actualmente al gobierno de Caracas pagar los honorarios de defensa de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
La pareja ha alegado que las sanciones vulneran su derecho a elegir a un abogado de su elección.
Por Grace Eliza Goodwin, reportando desde el tribunal en Nueva York
La Fiscalía ahora sostiene que Nicolás Maduro y Cilia Flores no pueden utilizar fondos del gobierno venezolano para pagar a sus abogados, ya que tanto el gobierno como la pareja están sujetos a sanciones desde 2019.
El fiscal afirma que prohibir el uso de fondos gubernamentales no viola los derechos de los acusados recogidos en las enmiendas Quinta y Sexta de la Constitución de EE.UU.
Su derecho a elegir un abogado se ve “superado”, alega, por las preocupaciones en torno a la seguridad nacional.
El juez Alvin Hellerstein, sin embargo, dice que el “derecho a la defensa es primordial”.
Las complejidades de este caso crean una carga tan pesada que debería requerir un abogado privado, argumenta Hellerstein.
Por Mimi Swaby, reportera de Asuntos Globales
Es probable que el equipo de defensa de Nicolás Maduro alegue que no puede ser procesado penalmente por las acciones que realizó como jefe de Estado de Venezuela.
Sin embargo, Estados Unidos dejó de reconocerlo como presidente legítimo de Venezuela en 2019, tras calificar su reelección de "fraudulenta".
Y hay un precedente: a principios de la década de 1990, el exlíder de Panamá Manuel Noriega alegó inmunidad de jefe de Estado al enfrentarse a cargos de Estados Unidos por crimen organizado, tráfico de drogas y lavado de dinero.
Un tribunal federal de apelaciones lo rechazó. Posteriormente fue acusado ante un tribunal de Florida.
Estados Unidos invadió Panamá en 1989 tras el fracaso de las negociaciones para lograr la renuncia de Noriega y la anulación de las elecciones generales de ese año.
El principal objetivo de Washington era destituir a Noriega del poder y extraditarlo a Estados Unidos para que enfrentara los cargos.

Fuente de la imagen, Reuters

Fuente de la imagen, AFP vía Getty Images
Hace unos minutos hubo una escaramuza en las inmediaciones del tribunal de Nueva York, como te contamos recién.
De un lado estaban los manifestantes a favor de Maduro -grupos marxistas, trotskistas y socialistas- y del otro los contrarios al expresidente.
Estos últimos llevaban carteles que tienen por título "criminales" y debajo las fotos de Maduro, el expresidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero y el actual mandatario español, Pedro Sánchez.
Un camión publicitario también recorrió las calles linderas con la misma imagen.

Fuente de la imagen, Reuters
En los carteles se leen unos ficheros que dicen "Caso Zapatero/Maduro", "Caso PlusUltra", "Caso Hidrocarburos" y "Caso PSOE".
Tanto Zapatero como Sánchez pertenecen al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y niegan cualquier irregularidad.
Pero ¿quiénes están detrás de las manifestaciones contra Maduro y los políticos españoles?
Un código QR en las pancartas lleva al sitio web elcapo.org, del grupo español de derecha Hazte Oír.
Los argumentos iniciales del abogado de Nicolás Maduro y Cilia Flores, Barry Pollack, se centran en el derecho de Maduro a contar con un abogado de su elección y en que el gobierno venezolano asuma los gastos de su defensa.
Las sanciones estadounidenses vigentes contra Venezuela impiden al gobierno de Caracas sufragar los honorarios de los abogados.
Pollack sostiene que la imposibilidad de Maduro y Flores de pagar la defensa de su elección debido a las sanciones debería servir de fundamento para desestimar todo el caso.
Por Norberto Paredes, BBC Mundo
La comparecencia de Nicolás Maduro ante un tribunal en Nueva York marca el comienzo de lo que se prevé será un proceso judicial complejo y bajo mucho escrutinio.
Algunos expertos sugieren que elementos clave del caso podrían resultar difíciles de sostener ante la justicia, en particular el uso del término “narcoterrorismo”, que carece de una definición jurídica universalmente aceptada.
“Los cargos de narcoterrorismo no son realmente consistentes con la mayoría de las interpretaciones internacionales del terrorismo, que implican una amenaza inmediata contra civiles o no combatientes”, afirma Christopher Sabatini, investigador senior de Chatham House.
“Se podría argumentar que el tráfico de cocaína es simplemente una actividad comercial ilícita, pero no representa, especialmente cuando no se trata de fentanilo, una amenaza inmediata para la vida de los civiles”, añade.
Otro punto de controversia es la acusación de que Maduro coordinaba el llamado cartel de los Soles. Aunque existen pruebas que vinculan a sectores del Estado venezolano con redes de narcotráfico, algunos analistas sostienen que el cartel de los Soles no es a un cartel estructurado en el sentido tradicional.
También hay interrogantes sobre el proceso. Se espera que la audiencia de hoy se centre en las preocupaciones planteadas por el equipo legal de Maduro de que las sanciones de Estados Unidos han limitado la capacidad del Estado venezolano de pagar por la representación legal de Maduro.
Sabatini señala que es poco probable que esto conduzca a la desestimación del caso, como ha pedido la defensa de Maduro —ya que el exmandatario seguiría teniendo derecho a una defensa con abogados designados por el tribunal o financiados de forma privada—, pero esto podría formar parte de un futuro argumento sobre su derecho a un juicio y a una representación justos.
Por Grace Eliza Goodwin, desde el exterior del tribunal en Nueva York
Laura Bolívar, de 36 años, nació en Venezuela y llegó a Estados Unidos cuando tenía 25.
En su país era periodista y artista, pero asegura que ser mesera en EE.UU. le ha dado una mejor vida.
Hoy se encuentra frente al juzgado para protestar contra Nicolás Maduro, como venezolana que sabe lo que fue vivir bajo su gobierno.
"Las personas que están aquí apoyando a Maduro ni siquiera tienen un amigo en Venezuela. No saben lo que es vivir en un país como Venezuela, sin cubrir las necesidades básicas", afirma en inglés.
Bolívar añade que lo mejor para Venezuela ahora no es su actual presidenta interina y exvicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, sino la líder opositora en el exilio, María Corina Machado.
"Lo mejor para Venezuela es tener democracia, tener buenas elecciones en las que se pueda confiar en la organización de tales elecciones".

La audiencia de este jueves está presidida por el juez Alvin Hellerstein, un jurista de 92 años que ocupa el cargo desde 1998.
Hellerstein fue designado por primera vez para el tribunal federal por el presidente Bill Clinton y ha supervisado varios casos de gran repercusión mediática durante su trayectoria en el Distrito Sur de Nueva York.
Presidió varios juicios iniciados por las familias de las víctimas tras los atentados terroristas del 11 de septiembre.
También se ocupó de una larga disputa entre el gobierno de EE.UU. y grupos de derechos humanos que ayudó a sacar a la luz los abusos cometidos por las tropas estadounidenses en Irak.
Más recientemente, presidió un caso en el que el presidente Donald Trump buscaba revocar su condena por haber pagado a una exmodelo a cambio de su silencio.
Hellerstein se convirtió en juez tras una larga carrera en la defensoría privada y ha hablado sobre la discriminación que sufrió como judío ortodoxo al inicio de su carrera.

Fuente de la imagen, Getty Images
La audiencia dio comienzo con 45 minutos de retraso.
Como se esperaba, el abogado de Nicolás Maduro, Barry Pollack, defiende el derecho de su cliente a contar con una defensa propia.
Pollack sostiene que Maduro tiene derecho a utilizar fondos del gobierno venezolano para pagar la defensa que elija, y que de lo contrario no podría permitirse un abogado.
Además, argumenta, no hay ninguna acusación de que los fondos sean ilícitos.