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"El gran robo de agua": el estudio que afirma que entre el 30% y el 50% del agua en el mundo se obtiene de manera ilegal (y las consecuencias que trae para millones de personas)
- Autor, Boris Miranda (@ivanbor)
- TÃtulo del autor, BBC News Mundo
- Tiempo de lectura: 4 min
Puede sonar difÃcil de creer que entre el 30% y el 50% del agua en el mundo sea "robada".
Como también parece sorprendente que el 70% de ese recurso sea destinado para la agricultura cuando casi un tercio de la población del planeta no tiene acceso a servicios potables.
Sin embargo, diferentes estudios y expertos señalan que eso es lo que ocurre.
El agua es "robada" o desviada y en lugar de abastecer a las poblaciones se dirige al negocio del agro, según explica a BBC Mundo Adam Loch, experto en el tema de la Universidad de Adelaide (Australia).
Pero el problema no termina ahÃ.
El planeta desecha la tercera parte de los alimentos que produce y eso hace más injusta esta desproporción en el uso que hacemos del agua, como comenta Richard Connor, responsable del Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos HÃdricos.
"Es una desperdicio cuando se destina a la sobreproducción de comida", señala a BBC Mundo.
El "gran robo"
La escasez de agua se agudizó por el cambio climático primero y después por la pandemia del coronavirus.
3.000 millones de personas no tienen acceso a redes de distribución, según la ONU, y el uso "desproporcionado" del recurso en rubros como la agricultura o la minerÃa agrava el problema.
Adam Loch señala que, a pesar de los vacÃos jurÃdicos existentes alrededor de la propiedad y el valor del agua, se puede hablar de "robo" dado que existen actores dentro de este modelo de explotación que esquivan procedimientos legales a tal escala que entre el 30% y 50% del recurso se puede considerar sustraÃdo.
Y en perjuicio de las poblaciones.
"Es difÃcil de precisar los porcentajes, pero sabemos que la agricultura es el mayor usuario a nivel mundial. Y encontramos que esa extracción o consumo en muchos casos se realiza sin que exista derecho legÃtimo", explica el experto.
Loch, junto a un equipo de investigadores, publicó recientemente un ensayo titulado "Gran robo de agua", publicado en la revista cientÃfica Nature.
En el trabajo sostienen que la incertidumbre y los cambios repentinos en el suministro de ese recurso aumentan las posibiidades de la ilegalidad de su uso.
"Por ejemplo, los perÃodos de sequÃa también pueden alterar las percepciones de las normas, la legitimidad y la equidad de las personas o entidades", explica el investigador.
Loch añade que el fenómeno del robo del agua tiene un margen elevado de subregistro o directamente es minimizado por los estados.
Pone el ejemplo de la región andina sudamericana, donde no hay un adecuado control del consumo de los sistemas de riego y que puede ser un uso excesivo para maximizar las ganancias.
Esta zona, compartida por Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela produce plantaciones de alta demanda en el mercado mundial como la quinua que, a la vez, requieren altos niveles de agua después de la siembra.
Las dificultades
Para Richard Connor el concepto del "robo de agua" se puede utilizar, pero es necesario tomar en cuenta otras figuras.
"Se puede calificar asÃ, pero también hablar de la pérdida del recurso", explica.
El experto indica, como ejemplo, cuando el agua es desviada a través de canales artificiales o a través de tuberÃas.
"Cuando esto pasa es difÃcil de monitorear y determinar si se trata de robo", explica.
Connor indica que existen muchas "áreas grises" con relación a las concesiones y a la propiedad como tal del agua.
"La agricultura usa enormes cantidades del recurso y puede ser usada de fuentes no permitidas como humedales, que se supone deben ser protegidos, pero también la aprovechan de los sistemas municipales legales", indica.
El relator de Naciones Unidas explica que, en el mundo, se considera un bien común el agua que se encuentra en rÃos, lagos, debajo de la tierra y otros espacios naturales, pero a la vez existen usuarios individuales y compañÃas que logran los derechos propietarios en determinadas regiones.
"Tratar de establecer quién es el dueño del agua es como buscar al dueño de la electricidad. Es bastante difÃcil de definir", concluye.
Consecuencias
Los expertos consultados por BBC Mundo coinciden en que, se trate de robo, explotación o desvÃo, el uso desproporcional del agua afecta directamente a las poblaciones.
Y con mayor énfasis en las regiones que sufren largas sequÃas o que por condiciones socioeconómicas no tienen garantizados los servicios sanitarios y potables.
"Solo el 10% del agua va para uso doméstico y la inmensa mayorÃa que va a la agricultura genera poco valor agregado para los productos internos brutos de los paÃses", indica Connor.
El experto añade que, si bien no hay productividad económica significativa en la distribución del recurso a los hogares, sà se generan beneficios sociales en diferentes áreas como la salud.
"Si la gente crece con acceso a agua potable, claro que repercute en menores costos futuros para los sistemas de salud", afirma.
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